La evidencia ¿Qué es y para qué sirve?

La evidencia en psicología es fundamental, es la antesala del avance y el reconocimiento de lo practicado. Puede tener dos formas no excluyentes una de la otra, la evidencia de la psicología científica y la psicología basada en la evidencia.

Cuando hablamos de evidencia científica se está hablando de que lo que se está presentando (por cualquier medio de publicación o divulgación), se basa en datos validados y que provienen de la investigación científica. En este caso la psicología como cualquier otra ciencia se basa de estudios científicos que permiten darle validez a las distintas prácticas, herramientas o conocimiento que se genera en la profesión. Por lo tanto, la psicología científica es aquella que refiere evidencia en pro de cualquier práctica, teoría o herramienta usada en psicología, y que por lo tanto genera conocimiento para el uso y respaldo de la misma psicología.

En la práctica clínica de la psicología se genera conocimiento y evidencia, sin embargo, no siempre se conoce o se da a conocer lo que cada profesional hace dentro de su consulta. En busca de evidenciar lo anterior la psicología se apoya de una metodología como la Psicología Basada en la Evidencia (PBE), que sirve para sistematizar una serie de tratamientos, técnicas o teorías de cualquier orientación y que suelen presentar suficientes pruebas empíricas de calidad que respaldan sus resultados (García, 2017). En otras palabras, la PBE también es la selección de los mejores argumentos científicos que ayudan en la resolución de los problemas de las prácticas clínicas de muchas áreas de la salud (Junquera, Baladrón, Albertos, & Olay, 2003). Se busca integrar la experiencia del(los) profesional(es) junto a la mejor evidencia que se tenga al momento, es decir, se conjunta el conocimiento científico y el práctico y se considera el juicio clínico del profesional (Vázquez & Nieto, 2003).

Ahora entramos en otro terreno, el de la evidencia que se obtiene en la práctica profesional, si lo que hago como psicólogo no ha sido investigado o no tiene evidencia en la literatura científica, ¿se puede considerar una buena práctica? Aquí resulta necesario demostrar desde la ética y el juicio clínico. Y es cierto que algunas técnicas o teorías se han intentado respaldar con literatura al respecto, y es aquí donde podemos caer en la confusión entre lo que tiene evidencia y lo que no, teniendo el mayor rigor al momento de aplicar y sobre todo preguntarnos si lo que estamos usando en nuestras consultas está funcionando, dando seguimiento y sistematizando nuestras experiencias, así como nunca está de más consultarlo con colegas o ir a la literatura científica. 

Y es que hay prácticas que de alguna manera tienen resultados en las personas sin necesidad de haber pasado por el rigor científico, sin embargo, cumplen con el rigor empírico y van encaminadas a hacer un bien mostrando un porcentaje elevado de personas a las que les funciona, y toma forma de una buena práctica. Lo común es que tarde o temprano lo que empieza a dar evidencia práctica en el quehacer del psicólogo, comienza a generar preguntas que deben ser contestadas, y que un grupo o individuos comiencen a evidenciarlo y a probarlo desde la ciencia o desde la psicología basada en la evidencia.

También es cierto que muchas prácticas que dicen funcionar no muestran el cómo y el porqué de sus resultados, y la evidencia de a cuántas personas o pacientes les ha funcionado o impactado en su salud mental, algunas suelen evadir el campo de la prueba científica, y sus argumentos se mantienen empañados por un humo más cercano a la pseudociencia y al engaño que a la evidencia y los resultados positivos.

Fuentes:

Vázquez, C., & Nieto, M., (2003, en prensa). Psicología (clínica) basada en la evidencia (PBE): una revisión conceptual y metodológica. En Cuadra, J. L. R., & Vázquez, R. Á. (2005). Psicópolis: paradigmas actuales y alternativos en la psicología contemporánea. Kairós. Retrieved from http://webs.ucm.es/info/psisalud/carmelo/PUBLICACIONES_pdf/2003-Psicologia%20basada%20en%20la%20evidencia.pdf

García, M. S. (2017). ¿Qué es y qué no es la psicología basada en la evidencia? Psyciencia.com. Recuperado en 03 de enero de 2019, de https://www.psyciencia.com/que-es-y-que-no-es-la-psicologia-basada-en-la-evidencia/

Junquera, L.M., Baladrón, J., Albertos, J.M., & Olay, S.. (2003). Medicina basada en la evidencia (MBE): Ventajas. Revista Española de Cirugía Oral y Maxilofacial25(5), 265-272. Recuperado en 03 de enero de 2019, de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1130-05582003000500003&lng=es&tlng=es.

Haciendo que el propósito de tu año nuevo se mantenga.

El siguiente post es una traducción de la nota de la American Psychological Association APA con la finalidad de divulgar en Español. Siguiendo las indicaciones de distribuirse sin fines comerciales y otorgando el crédito a la fuente original (Making your New Year’s resolution stick).

¿Perder peso? Hecho. ¿Empezar a hacer ejercicio? Hecho. ¿Dejar de fumar? Hecho.

Puede ser desalentador cuando su lista de propósitos de Año Nuevo es tan larga como su lista de compras navideñas. Además de la caída post vacacional, no poder mantener sus propósitos en febrero, marzo o incluso a finales de enero puede aumentar su ansiedad. Cuando sus decoraciones navideñas se empacan y se guardan, la frustración de una membresía de gimnasio no utilizada u otros recordatorios de propósitos fallidos pueden hacer que los últimos meses de invierno se sientan desesperanzados.

Sin embargo, es importante recordar que el Año Nuevo no está destinado a servir como un catalizador para los cambios radicales de carácter. Es un momento para que las personas reflexionen sobre el comportamiento del año pasado y prometan hacer cambios positivos en el estilo de vida. “Establecer metas pequeñas y alcanzables a lo largo del año, en lugar de una meta abrumadora y singular el 1 de enero, puede ayudarlo a alcanzar lo que sea que esté buscando”, dice la psicóloga Lynn Bufka, PhD. “Recuerde, no es la magnitud del cambio lo que importa, sino el hecho de reconocer que el cambio en el estilo de vida es importante y trabajar para lograrlo, paso a paso”.

Al hacer que sus propósitos sean realistas, existe una mayor probabilidad de que las mantenga durante todo el año, incorporando un comportamiento saludable en su vida diaria. APA ofrece estos consejos cuando piense en los propósitos de Año Nuevo:

Empezar por lo pequeño

Haz los propósitos que creas que puedes mantener. Si, por ejemplo, su objetivo es hacer ejercicio con más frecuencia, programe tres o cuatro días a la semana en el gimnasio en lugar de siete. Si desea comer de manera más saludable, intente reemplazar el postre por algo que disfrute, como la fruta o el yogur, en lugar de ver su dieta como una forma de castigo.

Cambiar un comportamiento a la vez 

Los comportamientos no saludables se desarrollan a lo largo del tiempo. Por lo tanto, reemplazar los comportamientos no saludables por otros saludables requiere tiempo. No se sienta abrumado y piense que tiene que volver a evaluar todo en su vida. En su lugar, trabaja para cambiar una cosa a la vez.

Hable al respecto 

Comparte tus experiencias con familiares y amigos. Considere unirse a un grupo de apoyo para alcanzar sus metas, como una clase de ejercicios en su gimnasio o un grupo de compañeros de trabajo para dejar de fumar. Tener a alguien con quien compartir sus luchas y éxitos hace que su viaje a un estilo de vida más saludable sea mucho más fácil y menos intimidante.

No te castigues 

La perfección es inalcanzable. Recuerde que los pequeños errores al alcanzar sus metas son completamente normales y están bien. No se rinda por completo porque se comió un brownie y rompió su dieta, o se saltó el gimnasio por una semana porque estaba ocupado. Todo el mundo tiene altibajos; trabaja recuperarte de tus errores y volver a la pista.

Pide apoyo 

Aceptar la ayuda de quienes se preocupan por usted y lo escuchará fortalece su capacidad de recuperación y capacidad para manejar el estrés causado por su propósito. Si se siente abrumado o incapaz de cumplir sus objetivos por su cuenta, considere buscar ayuda profesional. Los psicólogos están entrenados de manera única para comprender la conexión entre la mente y el cuerpo. Pueden ofrecer estrategias sobre cómo ajustar sus metas para que sean alcanzables, así como ayudarlo a cambiar comportamientos poco saludables y abordar problemas emocionales.

Fuente: APA American Psychological Associantion-Making your New Year’s resolution stick https://www.apa.org/helpcenter/resolution.aspx?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=holiday-stress&utm_content=resolutions

Hablando de suicidio.

Hablar de suicidio debe de ser informativo, desvincularlo de lo moral y lo literario y tomarlo como lo que es, un problema de salud pública y mental.

La moral nos dice que quien decide suicidarse lo hace por falta de compromiso con la vida, o algún otro prejuicio más o menos parecido. Sin embargo, siendo realistas, la mayoría de los suicidios están relacionados con problemas de salud mental que a su vez son causados por múltiples factores sociales y fisiológicos en las personas. Son algunos de estos los trastornos depresivos, los trastornos relacionados con eventos traumáticos, trastornos psicóticos, dependencia a sustancias, el acoso escolar, el estrés laboral, problemas familiares, entre otros.

suicidio
Fuente: OPS/OMS

 

Quien tienen ideación suicida o a intentando hacerlo, la probabilidad de que en algún momento lo realice es alta, por lo que la atención debe de focalizarse en estos casos, sin embargo, la prevención del suicidio tiene que estar antes.

En los trastornos mentales, además de focalizarnos en la sanación de los síntomas relacionados con la enfermedad, nunca hay que descartar la ideación suicida, y estar bien enfocados en el tratamiento psiquiátrico y psicológico para ayudar a la persona en caso de que la desarrolle.

En el caso de las situaciones sociales que causan un desequilibrio emocional (y que se relacionan estrechamente con trastornos depresivos y del estrés), la prevención tiene que ser anterior al factor estresante, con psicoeducación o intervención psicosocial para mejorar los entornos, sin embargo cuando existan factores de riesgo, por ejemplo, en el caso del acoso escolar, se necesita intervenir en los entornos educativos que lo estén desarrollando, con buenas prácticas en la detección y atención de los casos. Lo mismo debe de suceder en los entornos laborales, familiares o incluso comunitarios, donde los factores de estrés que desencadenan los conflictos pueden ser múltiples y de distinta causa.

Quiero enfatizar que, aunque esté implícito en lo anterior la persona no elige suicidarse, su cerebro y con ello su estado mental, se ve alterado en la percepción de la realidad y la idea del suicidio se fortalece como un estado de detención de la sintomatología o la situación que está causando el desequilibrio emocional. Por lo que, regresando a la idea planteada en principio, hay que desvincular el suicidio de lo moral y lo literario, y empezar a verlo y a atenderlo como lo que es, un problema de salud.

Fuentes: Prevención del suicidio: un imperativo globalEl suicidio, un problema de salud pública enorme y sin embargo prevenible, según la OMSSalud mental y suicidio