Desplazamiento forzado y Salud Mental.

El desplazamiento forzado no solamente es moverte de tu lugar de origen, sino abandonar tu casa, tu fuente de empleo, tu lugar de origen, tu identidad y tus lazos y relaciones sociales para evitar ser victimas de violencia generalizada, a causa de conflictos armados dentro del territorio en el que viven, grupos armados que amenazan las vidas de las familias, violaciones a los derechos humanos, catástrofes naturales o provocadas por el hombre y la misma desigualdad y falta de oportunidades que provocan otros grupos con poder.

El desplazamiento forzado como consecuencia de la violencia se vuelve doblemente victimizante, y las personas que lo viven quedan en una profunda vulnerabilidad y desatención. El desplazamiento se puede dar internamente o al exterior del país de origen, este último conlleva no solo la pérdida de sus formas de vida y/o estabilidad, sino la pérdida de su identidad e incluso de sus derechos, ya que llegar a otro país, en ocasiones no les garantiza la estabilidad y la mejoría de su calidad de vida, ni siquiera la seguridad de que sus vidas no corren peligro.

Es claro que el impacto en su salud mental es latente, y que no solo se relaciona con la incertidumbre que da el desplazarse a otro lugar (que por sí mismo es un evento estresante), sino también con las violaciones a sus derechos humanos a las que están expuestas. Los principales problemas psicológicos que aparecen son los relacionados con eventos estresantes, trastornos afectivos, trastornos del espectro postraumático, los asociados a la ansiedad, síntomas psicosomáticos, abuso de sustancias y suicidio o autolesiones.

Dos de los grupos más vulnerables son las mujeres y los menores de edad, los cuales pueden encontrar durante su travesía o en los lugares donde se asientan (temporal o permanentemente), a diferentes amenazas que violen su integridad. Para los niños y niñas el desplazamiento forzado puede llegar a ser traumático y el impacto en su desarrollo durante su vida profundo. 

Por lo mismo, tendríamos que tener en cuenta que el estigmatizar a los migrantes por el solo hecho de tener esa condición (que no han pedido), es cargar en sus espaldas un peso más del que ya tienen. El apoyo psicosocial es primordial, ya que guías de organismos internacionales (OMS, OPS, IFRC, IASC), indican que las herramientas de apoyo de corte psicosocial son uno de los principales soportes que fortalecen la resiliencia y fortalecen el apoyo social dentro de los grupos de personas refugiadas, incluso llegando a fomentar la cohesión con los habitantes de los lugares a los que llegan.

 

Fuentes:

Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH) (2017). Episodios de desplazamiento interno forzado masivo en México – Informe 2017. Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humano A.C. Recuperado de http://cmdpdh.org/project/episodios-de-desplazamiento-interno-forzado-masivo-en-mexico-informe-2017/

Comité Permanente entre Organismos (IASC) (2007). Guía del IASC sobre Salud Mental y Apoyo Psicosocial en Situaciones de Emergencia. Ginebra: IASC. Recuperado de https://www.who.int/hac/techguidance/iascguidelinesspanish.pdf?ua=1

Hollifield, M., Warner, T.D., Lian, N., Krakow, B., Jenkins J.H., Kesler, J., Stevenson, J. & Joseph Westermeyer, J. (2002). Measuring trauma and health status in refugees: A critical review. JAMA, 288(5), 611–621. Retrieved from http://dx.doi.org/10.1001/jama.288.5.611

International Federation Reference Centre for Psychosocial Support (IFRCPS) (2009). Psychosocial interventions. A handbook. International Federation of Red Cross and Red Crescent Societies. Retrieved from http://pscentre.org/wp-content/uploads/PSI-Handbook_EN_July10.pdf

Organización Mundial de la Salud (OMS) (2010). Guía de intervención mhGAP para los trastornos mentales, neurológicos y por uso de sustancias en el nivel de atención de la salud no especializada. Ginebra: OMS Recuperado de http://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/44498/9789243548067_spa.pdf?sequence=1

Organización Panamericana de la Salud (OPS) (2006). Guía práctica de salud mental en situaciones de desastres. (J. Rodríguez, M. Zaccarelli, R. Pérez y OPS/OMS, Eds.). Washington, D.C.: OPS. Recuperado de http://www1.paho.org/hq/dmdocuments/2008/GuiaPracticadeSaludMental.pdf?ua=1

Organización Panamericana de la Salud (OPS) (2014). Evaluación y manejo de los trastornos relacionados específicamente con el estrés: Módulo de la Guía de Intervención mhGAP. Washington, DC: OPS, Recuperado de http://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/102869/9789275318294_spa.pdf?sequence=1

Hablando de suicidio.

Hablar de suicidio debe de ser informativo, desvincularlo de lo moral y lo literario y tomarlo como lo que es, un problema de salud pública y mental.

La moral nos dice que quien decide suicidarse lo hace por falta de compromiso con la vida, o algún otro prejuicio más o menos parecido. Sin embargo, siendo realistas, la mayoría de los suicidios están relacionados con problemas de salud mental que a su vez son causados por múltiples factores sociales y fisiológicos en las personas. Son algunos de estos los trastornos depresivos, los trastornos relacionados con eventos traumáticos, trastornos psicóticos, dependencia a sustancias, el acoso escolar, el estrés laboral, problemas familiares, entre otros.

suicidio
Fuente: OPS/OMS

 

Quien tienen ideación suicida o a intentando hacerlo, la probabilidad de que en algún momento lo realice es alta, por lo que la atención debe de focalizarse en estos casos, sin embargo, la prevención del suicidio tiene que estar antes.

En los trastornos mentales, además de focalizarnos en la sanación de los síntomas relacionados con la enfermedad, nunca hay que descartar la ideación suicida, y estar bien enfocados en el tratamiento psiquiátrico y psicológico para ayudar a la persona en caso de que la desarrolle.

En el caso de las situaciones sociales que causan un desequilibrio emocional (y que se relacionan estrechamente con trastornos depresivos y del estrés), la prevención tiene que ser anterior al factor estresante, con psicoeducación o intervención psicosocial para mejorar los entornos, sin embargo cuando existan factores de riesgo, por ejemplo, en el caso del acoso escolar, se necesita intervenir en los entornos educativos que lo estén desarrollando, con buenas prácticas en la detección y atención de los casos. Lo mismo debe de suceder en los entornos laborales, familiares o incluso comunitarios, donde los factores de estrés que desencadenan los conflictos pueden ser múltiples y de distinta causa.

Quiero enfatizar que, aunque esté implícito en lo anterior la persona no elige suicidarse, su cerebro y con ello su estado mental, se ve alterado en la percepción de la realidad y la idea del suicidio se fortalece como un estado de detención de la sintomatología o la situación que está causando el desequilibrio emocional. Por lo que, regresando a la idea planteada en principio, hay que desvincular el suicidio de lo moral y lo literario, y empezar a verlo y a atenderlo como lo que es, un problema de salud.

Fuentes: Prevención del suicidio: un imperativo globalEl suicidio, un problema de salud pública enorme y sin embargo prevenible, según la OMSSalud mental y suicidio

 

¿Después de la tempestad viene la calma? Qué sigue ahora.

Han pasado un par de semanas y aunque el dicho diga “después de la tempestad llega la calma”, en el caso de la salud mental no. Y aquí es en donde los profesionales de la salud (y me atrevo a incluir a médicos, enfermeras, trabajadoras sociales y claro que psicólogos y psiquiatras), es cuando debemos encender nuestros radares, detectar y atender focos rojos.

Claro que los focos rojos se pueden disfrazar de cotidianeidad, y lo que parecieran ser problemas “comunes”, en realidad serían estragos de las catástrofes pasadas, pero vamos a aterrizar más este aspecto en una segunda parte.

Como ya mencioné en un post anterior (https://saludmentalyciudadaniablog.wordpress.com/2017/09/26/corazones-sacudidos-emociones-desbordadas/) después de los sismos presentados en el país el mes pasado, lo que queda en las personas es un estado de estrés fisiológico agudo, que es una respuesta esperada y evolutiva cuando la percepción de peligro aparece, y entre muchos procesos neurobiológicos, nuestro cuerpo-mente es bombardeado por varias hormonas y neurotransmisores comandados por la amígdala en nuestro cerebro. Claro que esto se traduce en una pérdida del control cognitivo, es decir, no podemos entender lo que sucede, y al intentar retomar dicho control, nuestros razonamientos, así como nuestras conductas se vuelven erradas.

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Por supuesto, que durante esta etapa aguda de estrés no podemos hablar de síntomas, ya que ese término nos refiere a patología, y lo que está ocurriendo en nuestros organismos es una reacción fisiológica automática a un evento estresante, pero si podemos hablar de reacciones esperables, entre ellas la hiperalerta, el cual es un proceso que se distingue por una vigilancia acrecentada mientras se está despierto, y que requiere una gran cantidad de recursos. Estos estados agudos de estrés pueden llegar a desgastar a una persona a tal grado de ir agravando las reacciones desencadenando trastornos asociados, de los cuales nos ocuparemos en otro momento.

Es importante retomar que es necesario por parte de los profesionales de salud estar capacitados para intervenir en este tiempo crítico, y bajo marcos delimitados como “la gestión del riesgo de desastres” (para mayor información http://www.undp.org/content/dam/rblac/docs/Research%20and%20Publications/Crisis%20Prevention%20and%20Recovery/Brochure_Desastres_sp.pdf) la cual en un esquema simple busca formar personal preparado para la reducción del riesgo (prevención), el manejo de crisis (respuesta) y la recuperación (rehabilitación), en situaciones de desastre como la que hemos vivido.

Bajo este esquema es indispensable actuar cuando hablamos de intervenciones desde la salud, ya que cualquier profesional capacitado podría actuar en caso de que se vuelva a presentar un desastre, en un contexto de intervención psicosocial priorizando la atención temprana y oportuna para la protección de la salud mental y la reducción del riesgo. Ya que como expliqué arriba las reacciones esperables ante situaciones críticas pueden agudizarse, y será necesario después de la emergencia, dar atención y seguimiento a los sobrevivientes durante un periodo prolongado, al enfrentar la tarea de reconstruir sus vidas.

Para lograr esto, se están haciendo esfuerzos conjuntos, pero en donde le toca al estado organizar los esfuerzos individuales que surgieron en estos días, y dar forma a un sistema de reacción en caso de desastres.