Estudio reporta niveles altos de angustia en maestros de primaria.

Estudio reporta maestros con altos niveles de angustia psicológica comparados con muestras clínicas.

E un trabajo de comunicación corta de la revista “Public Health” un grupo de investigadores del Reino Unido encontraron altos niveles de angustia psicológica en una muestra de maestros de primaria del suroeste de Inglaterra (Titheradge et. al, 2019).

La angustia psicológica es una emoción compleja que tiene un efecto de inmovilización y sobrecogimiento en muchas ocasiones, al ser universal es experimentada por toda persona en el mundo, y tiene distintas formas de conceptualizarse y posicionarse en las emociones humanas. Sin embargo, podemos definirla cercana al estrés y al temor y las vías psicobiológicas asociadas, sin ser excluyente de los componentes psíquicos del cerebro humano (Sierra, Ortega, & Zubeidat, 2003).

Los maestros fueron comparados con dos muestras, una de población general de profesionales distintos a la docencia, y otra de pacientes que acudían a una clínica de depresión.

En condiciones patológicas como la depresión, la ansiedad y el estrés patológico se puede encontrar la angustia como expresión de las emociones sentidas.

Para medir la angustia psicológica en el estudio, se usó el “Cuestionario de Sentimientos Cotidianos” (Everyday Feelings Questionnaire (EFQ)), que se centra en dos aspectos, el bienestar y la angustia. Se aplicó al inicio del estudio, y le dieron seguimiento a los 9, 18 y 30 meses (para mayor descripción remitirse al documento).

Los higlights que resalta el articulo son los siguientes:

Los maestros de primaria experimentan altos niveles de angustia psicológica.

Más de una quinta parte de los maestros experimentaron angustia en un nivel clínicamente significativo.

Estos hallazgos se mantuvieron para el 10% de la muestra desde el inicio durante 30 meses de seguimiento.

Los maestros mayores experimentaron niveles más altos de angustia clínicamente significativa.

El estudio es consistente en los resultados de sus mediciones, y enfatiza que existe una necesidad urgente de intervenciones que prevengan el decaimiento de la salud mental de los maestros de primaria. Así como la necesidad de una identificación rápida de las dificultades presentes en los maestros, con el apoyo oportuno. Todo esto por el potencial de influir negativamente en los alumnos (en el bienestar y sus logros), así como en las relaciones entre maestros y alumnos.

De la lectura del artículo podemos concluir que, a pesar de ser datos específicos para una población, los modelos educativos no cambian mucho entre regiones, y esto puede traer consigo niveles altos de estrés y angustia en los maestros y maestras de las escuelas primarias. Si no se actúa a tiempo el impacto en la salud mental de los profesores puede traer consigo un impacto dentro de los primeros años de educación escolar de los niños y niñas pudiendo ser negativos y afectar su desarrollo.

 

Fuentes:

La evidencia ¿Qué es y para qué sirve?

La evidencia en psicología es fundamental, es la antesala del avance y el reconocimiento de lo practicado. Puede tener dos formas no excluyentes una de la otra, la evidencia de la psicología científica y la psicología basada en la evidencia.

Cuando hablamos de evidencia científica se está hablando de que lo que se está presentando (por cualquier medio de publicación o divulgación), se basa en datos validados y que provienen de la investigación científica. En este caso la psicología como cualquier otra ciencia se basa de estudios científicos que permiten darle validez a las distintas prácticas, herramientas o conocimiento que se genera en la profesión. Por lo tanto, la psicología científica es aquella que refiere evidencia en pro de cualquier práctica, teoría o herramienta usada en psicología, y que por lo tanto genera conocimiento para el uso y respaldo de la misma psicología.

En la práctica clínica de la psicología se genera conocimiento y evidencia, sin embargo, no siempre se conoce o se da a conocer lo que cada profesional hace dentro de su consulta. En busca de evidenciar lo anterior la psicología se apoya de una metodología como la Psicología Basada en la Evidencia (PBE), que sirve para sistematizar una serie de tratamientos, técnicas o teorías de cualquier orientación y que suelen presentar suficientes pruebas empíricas de calidad que respaldan sus resultados (García, 2017). En otras palabras, la PBE también es la selección de los mejores argumentos científicos que ayudan en la resolución de los problemas de las prácticas clínicas de muchas áreas de la salud (Junquera, Baladrón, Albertos, & Olay, 2003). Se busca integrar la experiencia del(los) profesional(es) junto a la mejor evidencia que se tenga al momento, es decir, se conjunta el conocimiento científico y el práctico y se considera el juicio clínico del profesional (Vázquez & Nieto, 2003).

Ahora entramos en otro terreno, el de la evidencia que se obtiene en la práctica profesional, si lo que hago como psicólogo no ha sido investigado o no tiene evidencia en la literatura científica, ¿se puede considerar una buena práctica? Aquí resulta necesario demostrar desde la ética y el juicio clínico. Y es cierto que algunas técnicas o teorías se han intentado respaldar con literatura al respecto, y es aquí donde podemos caer en la confusión entre lo que tiene evidencia y lo que no, teniendo el mayor rigor al momento de aplicar y sobre todo preguntarnos si lo que estamos usando en nuestras consultas está funcionando, dando seguimiento y sistematizando nuestras experiencias, así como nunca está de más consultarlo con colegas o ir a la literatura científica. 

Y es que hay prácticas que de alguna manera tienen resultados en las personas sin necesidad de haber pasado por el rigor científico, sin embargo, cumplen con el rigor empírico y van encaminadas a hacer un bien mostrando un porcentaje elevado de personas a las que les funciona, y toma forma de una buena práctica. Lo común es que tarde o temprano lo que empieza a dar evidencia práctica en el quehacer del psicólogo, comienza a generar preguntas que deben ser contestadas, y que un grupo o individuos comiencen a evidenciarlo y a probarlo desde la ciencia o desde la psicología basada en la evidencia.

También es cierto que muchas prácticas que dicen funcionar no muestran el cómo y el porqué de sus resultados, y la evidencia de a cuántas personas o pacientes les ha funcionado o impactado en su salud mental, algunas suelen evadir el campo de la prueba científica, y sus argumentos se mantienen empañados por un humo más cercano a la pseudociencia y al engaño que a la evidencia y los resultados positivos.

Fuentes:

Vázquez, C., & Nieto, M., (2003, en prensa). Psicología (clínica) basada en la evidencia (PBE): una revisión conceptual y metodológica. En Cuadra, J. L. R., & Vázquez, R. Á. (2005). Psicópolis: paradigmas actuales y alternativos en la psicología contemporánea. Kairós. Retrieved from http://webs.ucm.es/info/psisalud/carmelo/PUBLICACIONES_pdf/2003-Psicologia%20basada%20en%20la%20evidencia.pdf

García, M. S. (2017). ¿Qué es y qué no es la psicología basada en la evidencia? Psyciencia.com. Recuperado en 03 de enero de 2019, de https://www.psyciencia.com/que-es-y-que-no-es-la-psicologia-basada-en-la-evidencia/

Junquera, L.M., Baladrón, J., Albertos, J.M., & Olay, S.. (2003). Medicina basada en la evidencia (MBE): Ventajas. Revista Española de Cirugía Oral y Maxilofacial25(5), 265-272. Recuperado en 03 de enero de 2019, de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1130-05582003000500003&lng=es&tlng=es.