La salud emocional, un momento para fortalecerla.

La salud emocional es fundamental en el fortalecimiento de la resiliencia en la ciudadanía. Existen múltiples formas de obtener una forma adecuada de sobrellevar las circunstancias que se nos presentan día a día, pero entre ellas es importante obtener una buena educación en los temas relacionados a nuestras emociones, nuestro cerebro y nuestra mente.

En esta ocasión, como parte del 96° Encuentro de Ciencias, Artes y Humanidades, le toca la salud mental y emocional ser protagonista en un encuentro llamado “festival por la salud emocional“, en un esfuerzo en conjunto entre la Secretaría de Salud y la UNAM, involucrando diferentes áreas y dependencias.

Se llevará a cabo en la Casa del Lago en Chapultepec el domingo 25 de febrero de 2018, en un horario de 9:30 – 19:00 hrs.

26757916_1520961388022144_8561402253832034142_o

Con diferentes actividades y talleres entre las cuales se encuentran las siguientes:

https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2FFestivalPorLaSaludEmocional%2Fposts%2F1551219231663026&width=500

Está abierta la invitación a toda las personas en la Ciudad de México y a quienes visiten la capital en este fin de semana.

¿Después de la tempestad viene la calma? Qué sigue ahora.

Han pasado un par de semanas y aunque el dicho diga “después de la tempestad llega la calma”, en el caso de la salud mental no. Y aquí es en donde los profesionales de la salud (y me atrevo a incluir a médicos, enfermeras, trabajadoras sociales y claro que psicólogos y psiquiatras), es cuando debemos encender nuestros radares, detectar y atender focos rojos.

Claro que los focos rojos se pueden disfrazar de cotidianeidad, y lo que parecieran ser problemas “comunes”, en realidad serían estragos de las catástrofes pasadas, pero vamos a aterrizar más este aspecto en una segunda parte.

Como ya mencioné en un post anterior (https://saludmentalyciudadaniablog.wordpress.com/2017/09/26/corazones-sacudidos-emociones-desbordadas/) después de los sismos presentados en el país el mes pasado, lo que queda en las personas es un estado de estrés fisiológico agudo, que es una respuesta esperada y evolutiva cuando la percepción de peligro aparece, y entre muchos procesos neurobiológicos, nuestro cuerpo-mente es bombardeado por varias hormonas y neurotransmisores comandados por la amígdala en nuestro cerebro. Claro que esto se traduce en una pérdida del control cognitivo, es decir, no podemos entender lo que sucede, y al intentar retomar dicho control, nuestros razonamientos, así como nuestras conductas se vuelven erradas.

estres1

Por supuesto, que durante esta etapa aguda de estrés no podemos hablar de síntomas, ya que ese término nos refiere a patología, y lo que está ocurriendo en nuestros organismos es una reacción fisiológica automática a un evento estresante, pero si podemos hablar de reacciones esperables, entre ellas la hiperalerta, el cual es un proceso que se distingue por una vigilancia acrecentada mientras se está despierto, y que requiere una gran cantidad de recursos. Estos estados agudos de estrés pueden llegar a desgastar a una persona a tal grado de ir agravando las reacciones desencadenando trastornos asociados, de los cuales nos ocuparemos en otro momento.

Es importante retomar que es necesario por parte de los profesionales de salud estar capacitados para intervenir en este tiempo crítico, y bajo marcos delimitados como “la gestión del riesgo de desastres” (para mayor información http://www.undp.org/content/dam/rblac/docs/Research%20and%20Publications/Crisis%20Prevention%20and%20Recovery/Brochure_Desastres_sp.pdf) la cual en un esquema simple busca formar personal preparado para la reducción del riesgo (prevención), el manejo de crisis (respuesta) y la recuperación (rehabilitación), en situaciones de desastre como la que hemos vivido.

Bajo este esquema es indispensable actuar cuando hablamos de intervenciones desde la salud, ya que cualquier profesional capacitado podría actuar en caso de que se vuelva a presentar un desastre, en un contexto de intervención psicosocial priorizando la atención temprana y oportuna para la protección de la salud mental y la reducción del riesgo. Ya que como expliqué arriba las reacciones esperables ante situaciones críticas pueden agudizarse, y será necesario después de la emergencia, dar atención y seguimiento a los sobrevivientes durante un periodo prolongado, al enfrentar la tarea de reconstruir sus vidas.

Para lograr esto, se están haciendo esfuerzos conjuntos, pero en donde le toca al estado organizar los esfuerzos individuales que surgieron en estos días, y dar forma a un sistema de reacción en caso de desastres.

Corazones sacudidos, emociones desbordadas.

He leído muchos mensajes y fuentes que hablan de cómo las personas se desbordaron a ayudar después de ocurrido el sismo del 19 de septiembre de este año, lo cual muestra esa capacidad de apoyo y organización que tenemos como seres humanos y en lo particular como mexicanos ante una situación de emergencia. Por ahí flota la idea de que, si usáramos esta misma capacidad para lograr objetivos en común, podríamos mejorar bastante la situación de muchas personas en el país, y ojalá que así sea y se haya sembrado una semilla.

Así como nos desbordamos por apoyar al que está en una condición distinta, y es que son muchos los motivos que nos mueven y no solo la empatía, también debemos procurarnos. Cuidarnos a nosotros mismos es indispensable, aun nuestro estado fisiológico se encuentra secuestrado por el sistema amigdalar (que funciona como un radar que detecta los peligros), lo que no nos permite la asimilación correcta de nuestras emociones y pensamientos, y nos mantiene en un loop constante de activación hacia distintos estímulos. Claro que existen formas de regresar a un equilibrio, algunas prácticas como la meditación, la yoga, las actividades deportivas, las actividades lúdicas son herramientas eficaces para disminuir la activación fisiológica a causa del estrés, pero también fortaleciendo nuestras redes de apoyo sociales son un mecanismo eficaz para recuperarnos.

La pérdida del hogar, las materiales, y las personales las sufrieron unos cuantos, pero otros muchos perdimos seguridad, desde el punto de vista emocional, ahora tenemos esa sensación de no estar seguros en nuestros hogares, escuelas o empleos, ya que vimos estas estructuras colapsarse. Y es que poco a poco iremos recuperándola, pero no podemos bajar la guardia y seguir fortaleciendo la cultura de la prevención y la actuación ante un sismo, somos vulnerables en muchas regiones de nuestro país.

Un abrazo a todos y a todas, porque nos damos cuenta de que nos necesitamos. Porque podemos seguir apoyando y fortaleciendo nuestra unidad como ciudadanos y ciudadanas.

Bienvenido…

Hoy comenzamos un nuevo proyecto, con la necesidad de comunicar a quien esté interesado sobre temas que atañen a la salud mental, pero la pregunta obligada es ¿por qué se relaciona con la ciudadanía?

Estamos convencidos que la formación de ciudadanía (sin meternos en definiciones profundas), debe de estar fundamentado entre muchos otros factores, en el fortalecimiento de la salud mental individual y comunitaria, creando ciudadanos mejores informados para actuar e interaccionar en espacios sanos de convivencia.

Claro que es una apuesta grande, pero tenemos la convicción de que creando resiliencia comunitaria podemos mejorar nuestra participación en este mundo y ser agentes benéficos para nuestro entorno.

Invitamos al lector a irse empapando junto con nosotros de todo este mundo de conceptos y buenas prácticas para formarnos como ciudadanos sanos y concientes de nuestra salud mental y emocional.

Bienvenidos.

SMyC